Toca la puerta antes de entrar:
quizá mi alma esté fuera de mi cuerpo, y la vayas a espantar.
Toca la puerta antes de entrar:
tal vez mis pensamientos se estén organizando, y los vuelvas a desorientar.
Toca la puerta antes de entrar:
posiblemente esté soñando con mi próxima forma viviente, y vayas a despertarme.
Toca la puerta antes de entrar:
posiblemente sea un fuego intenso en ese instante, y vayas a convertirme en cenizas.
Toca la puerta antes de entrar:
puede ser que mi existencia al fin encuentre su lógica, y vayas a hacerme desaparecer.
Sin embargo, tocaste la puerta. Mi alma se espantó, mis pensamientos se desorientaron, me despertaste, me convertiste en cenizas y, finalmente, desaparecí.
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